7.05. Las "setenta semanas" - Predominan las fechas 457 a.C. y 33 d.C.

En el "despertar del advenimiento" del Viejo Mundo de las primeras décadas del siglo XIX, una veintena de expositores identificaron el año 457 a.C. -el 7.º año de Artajerjes- con el comienzo de las 70 semanas. La mayoría las hacía terminar en 33 d.C. (algunos en el 34).

William Hales (1747-1831), el cronólogo posteriormente citado por los milleritas, colocaba la "una semana" entre 27 d.C. y 34, situando la crucifixión en "la mitad" de esta septuagésima semana, en 31 d.C.

Escribiendo en 1820, Archibald Mason de Escocia aceptaba 457 a.C. y 33 d.C., en tanto que J. A. Brown se definía por 457 a.C. hasta 34 d.C. Ambos expositores entendían que las 70 semanas eran la primera parte de los 2.300 años, lo que hacía que terminaran el período más largo en 1843 y 1844 respectivamente.

Por otra parte, unos pocos expositores, como el obispo Daniel Wilson, de la India, escribiendo en 1836, prefería 453 a.C. a 37 d.C., con la cruz en la mitad de la semana. Pero el arquitecto Matthew Habershon, Edward Bickersteth y Louis Gausen, de Ginebra, unánimemente ubicaban el período de las 70 semanas entre 457 a.C. y 33 ó 34 d. C.

Este es el comentario de Hale sobre la ubicación de la crucifixión en 31 d. C.:

"Y después de las sesenta y dos semanas, antes especificadas como la división más larga de las 70, el UNGIDO [LÍDER] fue "cortado" por una sentencia judicial inicua en la mitad de la una semana, que constituía la tercera y última división, y que empezó con el bautismo de nuestro Señor alrededor del año 27 d.C. -cuando "Jesús . . . era como de treinta años"- y dio comienzo a su misión, la cual duró tres años y medio, hasta su crucifixión, aproximadamente en 31 d.C."

"27. Durante esta semana, que terminó en el año 34 d.C. (época del martirio de Esteban), se estableció un nuevo pacto con muchos de los judíos de todasclases, en la mitad de la cual el sacrificio del templo fue virtualmenteabrogado por el sacrificio plenamente suficiente del Cordero de Dios que quitalos pecados del [arrepentido y creyente] mundo."

El Dr. Mason defiende su elección del 7.º año de Artajerjes como el comienzo de las 70 semanas, en vez de los decretos de Ciro y Darío, con estas palabras:

"El decreto del rey persa, mencionado en esta profecía, tiene que ser el decreto de Artajerjes dado a Esdras, en el séptimo año del reinado de este monarca. Los decretos de Ciro y de Darío fueron demasiado prematuros, y el decreto de Artajerjes, en el vigésimo año de su reinado, dado a Nehemías, fue demasiado tardío, para responder a la predicción. Artajerjes dio su decreto a Esdras en el año 457 a.C. Si añadimos a este número 33 años, que era la edad de nuestro Redentor en su crucifixión, tenemos 490 años" (Two Essays on Daniel's Prophetic Number of Two Thousand Three Hundred Days [Dos ensayos sobre la cifra profética de Daniel de los dos mil trescientos días], p. 16).

La elección de 453 a.C., hecha por William Pym y unos pocos más, se basaba en la suposición de que la septuagésima semana comenzó en 30 d.C., "cuando Cristo tenía treinta años".

Esta es la fórmula de Pym:

"Por lo tanto, el pacto es el pacto evangélico, y la última semana de las setenta son aquellos siete años que comenzaron cuando Cristo tenía treinta años, y terminaron en 37 d.C. cuando se convirtió Cornelio. Sesenta y nueve semanas, o 483 años, deben, pues, computarse regresivamente desde el año 30 d.C. para el comienzo de las setenta semanas. Restando 30 de 483 nos da 453 antes de Cristo, o lo que es lo mismo, 490 años, es decir 70 semanas desde 37 d.C." (A Word of Warning in the, Last Days [Una palabra de advertencia en los últimos días], p. 26).

La relación de las 70 semanas con los 2.300 días o años es presentada por Bickersteth de esta manera:

"Del período completo de 2.300 años, 70 semanas estaban determinadas o cortadas, a partir de la restauración del continuo sacrificio hasta que se completara el perfecto sacrificio de Cristo, cuando fue levantado el templo espiritual (Juan 2: 19-21) y fue ungido el Santísimo (Hebreos 1: 9; 9: 24). Tenemos aquí, pues, el período eclesiástico de 70 semanas o 490 años, nítido y perfecto (A Practical Guide to the Prophecies [Una guía práctica para las profecías], 5.ª edición, 1836, p. 191).